Es | Eu | En ...........

Cuando moverse construye salud y comunidad

Xabier Leizea Ortega
Presidente de Gaituz Sport. Profesor Actividad Física y Deporte Adaptado para personas con Discapacidad Kirolene.

Cada comienzo de abril concentra dos fechas que, leídas juntas, dicen mucho más de lo que parece. El 6 de abril, Día Mundial de la Actividad Física, y el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, nos invitan a una misma reflexión: la salud no se construye solo en el sistema sanitario, sino también -y de manera decisiva- en los entornos donde las personas viven, se mueven y participan.

Sabemos, con evidencia científica sólida, que la actividad física reduce el riesgo de enfermedades, mejora la salud mental, fortalece la autonomía y previene la dependencia. Ese consenso ya no está en discusión. Sin embargo, seguimos tratando el movimiento como si fuera principalmente una cuestión de ocio, motivación individual o tiempo libre. Y ahí está el error de enfoque. La actividad física no es un lujo ni una recomendación genérica: es una herramienta estructural de salud pública y de inclusión social.

Si aceptamos esta premisa, la pregunta cambia. Ya no es si moverse es importante, sino cómo organizamos la actividad física para que cumpla realmente su función social y sanitaria. Porque no basta con saber que es beneficiosa; hay que garantizar que sea accesible, segura, significativa y sostenible en el tiempo para la ciudadanía.

En este punto, el deporte, la actividad física y el ejercicio físico muestran su dimensión más valiosa: son espacios de encuentro. Encuentro entre personas diversas, entre generaciones, entre realidades distintas. Son lugares donde se construye comunidad, se refuerzan vínculos y se genera pertenencias. No es casualidad que las políticas internacionales reconozcan el papel del deporte y la actividad física en el desarrollo social y la paz. Cuando el movimiento se comparte, deja de ser solo un acto individual y se convierte en un bien colectivo.

Sin embargo, aquí aparece una contradicción que no podemos seguir ignorando: las personas que más se beneficiarían de la actividad física son, a menudo, las que más dificultades encuentran para acceder a ella. No por falta de interés, sino por la acumulación de barreras. Barreras físicas en instalaciones que no están pensadas para la diversidad. Barreras organizativas en programas rígidos, sin progresiones ni acompañamiento. Barreras culturales que asumen un único modo «normal de participar. Y barreras de apoyo, cuando no existen los recursos humanos y materiales necesarios para facilitar la participación.

Conviene ser claros: inclusión no significa crear actividades paralelas o «adaptadas» al margen del sistema. Inclusión significa que las personas puedan participar en los mismos espacios y actividades comunitarias que el resto, con los apoyos necesarios para hacerlo posible. Significa diseñar desde el inicio pensando en la diversidad real de la población. Significa pasar de la excepción a la norma, del «esto no es para ti» al «veamos qué necesitas para participar».

¿Cómo se hace esto en la práctica? No con discursos bienintencionados, sino con decisiones concretas. Programas de actividad física orientados a la funcionalidad y la participación. Instalaciones accesibles no solo en la entrada, sino en el uso real. Profesionales formados para acompañar, ajustar y generar confianza. Y, sobre todo, puentes reales entre el sistema sanitario y los recursos comunitarios, para que la recomendación de moverse no se quede en el papel y tenga un lugar al que dirigirse.

El 6 y el 7 de abril no deberían ser solo fechas para recordar lo evidente. Deberían servir para hacernos una pregunta incómoda pero necesaria: ¿estamos garantizando, de verdad, el derecho a moverse como parte del derecho a la salud? Porque la salud del futuro no será solo tecnológica ni asistencial. Será preventiva, comunitaria e inclusiva. Y tendrá en el movimiento -bien diseñado y accesible para todas las personas- uno de sus pilares más sólidos.

SOBRE NOSOTROS/AS

GaituzSport nació en el año 2014 como un Proyecto de Innovación social de la Federación Vasca de Deporte Adaptado, para dar respuesta a las reflexiones que surgieron del Plan de Deporte Adaptado de Euskadi 2015 – 2020.