
Este trabajo pone el foco en niños y niñas con autismo y demuestra algo muy relevante: lo que ocurre en la escuela influye en la actividad física fuera de la escuela. A partir de una encuesta a familias de 202 menores con TEA, el estudio observa que la gran mayoría no alcanza las recomendaciones de actividad física y que la participación en actividades físicas escolares se asocia con una mayor actividad física en el tiempo libre y una mayor probabilidad de cumplir las guías.
La escuela puede ser una palanca de salud comunitaria. Si un centro educativo crea experiencias positivas, accesibles y regulares de movimiento, no solo mejora el presente del alumnado; también puede cambiar hábitos fuera del aula.
- Invertir en actividad física inclusiva en la infancia no es una acción aislada, es una estrategia para abrir puertas a una vida más activa en todos los entornos


